martes, 13 de noviembre de 2007

Balance infausto 16-ene-07

Por: HERNÁN GARCÍA PRADA
http://www.lostiempos.com/noticias/16-01-07/16_01_07_pv7.php








Pocos informadores y analistas de los hechos sucedidos en esta nuestra ciudad, los han juzgado con equidad y veracidad. Es muy fácil dar recetas dentro del consultorio como es fácil para los columnistas de prensa el exigir ciertas formas de conducta ante los hechos que transcurren cuando vulneran los derechos de las personas y las normas de convivencia que deben regir.

La malévola actitud del gobierno contra la ciudad cochabambina supo combinar campesinos con malhechores con el propósito de amedrentar a la ciudadanía. Pagados, aleccionados y en su mayoría alcoholizados, vinieron pertrechados con palos que esgrimían como floretes, con mochilas cargadas de piedras que las autoridades no tuvieron el celo de descubrir a la manera de las armas decomisadas a algunos ciudadanos. Filosos machetes y no para limpiarse las uñas, hondas y flechas propulsoras de filosas piedras completaron ese cuadro asesino contra el que ahora muchos "ingenuos" pretenden que nuestros jóvenes hubiesen marchado con sus pañuelos blancos. Somos un pueblo pacífico pero no tonto ni estúpido. Quienes plenamos las avenidas y calles de nuestra ciudad, salimos a defender la dignidad de sus pobladores. Sabemos claramente lo que ha ocurrido y está en nuestra conciencia el haber cumplido con un deber ineludible: pelear por nuestra libertad y por el respeto de los mandantes que nos mienten descaradamente todos los días.

Habiendo reclamado en algunas notas por la pasividad de mis conterráneos ante el atropello gobiernista, cumplo con un deber al rendir homenaje a los jóvenes cochabambinos que se jugaron la vida para enfrentar a los invasores de nuestro terruño. Ahora podemos vernos la cara con respeto y con admiración. Las huelgas de hambre y las marchas pacíficas, no son entendidas por las mesnadas masistas; son sacrificios para pueblos desarrollados.

En palabras del célebre Maquiavelo, cuyo espíritu parece enquistado en este gobierno: "El desprecio de las leyes es el presagio más cierto de la decadencia de un gobierno, puesto que el orden no existe más que por su medio".

El peor pecado de nuestros gobernantes es haber desatado la enemistad entre nuestras clases sociales, no sólo al enfrentarlas sino al predicar su odio entre su clase. El odio -en apreciación de un viejo pensador- "es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás". Desde niños en nuestro valle, hemos convivido con los campesinos y los hemos tratado con consideración y hasta con aprecio, pero ahora, se ha abierto una brecha de desconfianza y de recelo. La ofensa es una forma de odio y el odio no conduce por buen camino y más bien se convierte en una especie de carcoma que termina devorando el alma de quien lo produce.

Gobernar, en buen español, es principalmente: amparar los deberes y derechos de los ciudadanos, en lo social, en lo económico, en lo educacional y cultural y en lo político. Mantener la igualdad social y jurídica, sin distingo de raza, sexo, creencias o condición social. Velar por la dignidad humana, por su bienestar y por su seguridad. ¿Será tan difícil entender estos conceptos para poder hacer un buen gobierno? Morales Ayma fue elegido con ese alto porcentaje precisamente para dar fin al flagelo de sus hordas campesinas y no por otras cualidades de que las adolece.

Los cochabambinos tenemos los pantalones bien puestos y cada órgano en su lugar. El joven tan cruelmente asesinado, que hay que añadir en el prontuario chapareño, es el símbolo de esta jornada trágica y su nombre debe ser eternizado en algún sitio de esta nuestra ciudad. El gobierno es el único responsable de lo sucedido y de los hechos que sobrevendrán posteriormente.

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