domingo, 28 de octubre de 2007

DDHH advierte riesgos en el país. 30-dec-06

INFORME • Dice que 19 muertes y 80 casos de heridos quedan en la impunidad el 2006.

http://www.la-razon.com/versiones/20061230_005771/nota_250_373445.htm

El informe respecto a la Situación de los Derechos Humanos en Bolivia 2006, presentado por Guillermo Vilela, presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, señala que si bien hubo avances en favor de los sectores menos favorecidos, “existe estancamiento con serio riesgo de retroceder, en el respeto y aplicación de los derechos civiles y políticos”.
Vilela señala que el peligro en los derechos civiles y políticos se refleja “con acciones manifestadas en: limitaciones a la libertad de expresión, agresión a trabajadores de la prensa; intolerancia con las diferencias de opinión política y pensamiento; actitudes discriminatorias excluyentes y racistas; impunidad en hechos de muerte por conflictos sociales y la omisión de acción por parte de las autoridades jurisdiccionales que han violado los derechos individuales y colectivos”.
El activista de DDHH agrega que “los extraordinarios logros realizados en materia social (bono Juancito Pinto, alfabetización y acceso a la salud) no significarán nada sino se respetan y promueven los otros derechos”.
En la vulneración de los dos derechos, el informe señala que quedan en la impunidad los casos de 19 muertos y 80 heridos y las agresiones al reportero gráfico Martín Alípaz (EFE), al camarógrafo Edwin Merlo (Gigavisión), empujones a varios periodistas, entre ellos una embarazada, y agresiones de supuestos masistas a otros periodistas en otras ciudades.
El informe dice que persisten los abusos a reclutas en el servicio militar; la justicia ordinaria es ineficiente; discriminación racial y xenofobia y la situación de “indefensión” en la que se hallan los migrantes, entre otros.
Otros derechos
Económico • El 70% de la población económicamente activa trabaja por cuenta propia y no tiene beneficios sociales. El salario mínimo “es insuficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia”.
Social • Los seguros de salud no cubren en su totalidad a las personas. El 40% de la población vive en extrema pobreza. Preocupa la situación de los niños.

Gobierno recurrió a un decreto inconstitucional para expulsar a cubano anticastrista

El Deber y Los Tiempos
27-Dic-2006

El Gobierno recurrió al Decreto Supremo 24423 de 29 de noviembre de 1996, promulgado durante el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, para emitir una resolución ministerial que instruye la expulsión del ginecólogo cubano anticastrista Amauris Samartino Flores. Este decreto, según la explicación del defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, en 2001 fue declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional.

El Ministerio de Gobierno emitió el pasado 19 de septiembre, una resolución en la que dispone la anulación de la visa de residencia indefinida en el país del médico, concedida en abril de 2001, así como su deportación según establece el referido decreto supremo.

A Samartino se lo acusa de vulnerar el indicado decreto, que establece que serán expulsados del país los extranjeros que: Intervengan de cualquier forma en política interna o inciten por cualquier medio a la alteración del orden social, político o de las organizaciones sindicales.

El cubano se habría inmiscuido en acciones autonomistas del Comité pro Santa Cruz. "Eso es intromisión y en septiembre se le indicó que tenía 72 horas para irse del país", resaltó el vocero presidencial, Álex Contreras, quien mostró anoche en un medio de comunicación fotografías de la protesta pidiendo autonomía en las puertas del hotel Tajibos, donde aparece Samartino.

Albarracín dijo que en 2001 la Defensoría del Pueblo planteó un recurso de inconstitucionalidad contra los artículos 20 inc. h, 46 inc. b y 48 inc. J del DS 24423, que fue declarado procedente por el Tribunal Constitucional. "Ante ello, la norma queda sin efecto legal, pues el fallo establece que no se puede restringir derechos fundamentales", dijo.

Detención indebida

Al cubano lo detuvieron en Santa Cruz agentes del Ministerio de Gobierno el sábado pasado y lo trasladaron a La Paz. Parlamentarios de la oposición, dirigentes cívicos cruceños, Defensor del Pueblo y juristas, criticaron el procedimiento que el Gobierno siguió para detener al cubano, vulnerando las garantías constitucionales vigentes.

El abogado de Samartino, Rodolfo Téllez, interpuso ayer un recurso de hábeas corpus por detención indebida. La audiencia era para las 16:30 de ayer, pero el juez la postergó para hoy a las 9:00. "Técnicamente, no hay una acusación válida para mantenerlo detenido, y por eso su arresto es político", apuntó Téllez.

Del caso se ocupan varias entidades y personalidades que coinciden en señalar sobre la" ilegalidad" de la detención y piden al Gobierno revertir la medida.

Los diputados podemistas Antonio Franco y Óscar Urenda, y el senador Óscar Ortiz calificaron el accionar gubernamental de dictatorial.

La diputada de Podemos, Kathia Romero, dijo a Los Tiempos que más allá de la injerencia o no del cubano en la política interna del país, el Gobierno está obligado a respetar las garantías constitucionales y los convenios internacionales, lo que no hace en este caso, al disponer la detención de Samartino sin presencia de autoridad competente ni existir orden de detención ni pedido de extradición, mantenerlo detenido más de 72 horas y pretender expulsarlo a su país de origen conociendo que es un perseguido político.

Fernando Cuéllar, presidente del Colegio de Abogados, señaló que la detención viola el artículo 7 de la Carta Magna, donde se garantiza la libre opinión, consagrada también en el Pacto de San José de Costa Rica y en otras de derecho interamericano, ciudadanos y civiles que están rigiendo el mundo y de las cuales Bolivia es signatario.

Sin embargo, el constitucionalista José Antonio de Chazal dijo que el Estado tiene potestad para actuar según la ley, si comprueba que un refugiado político o un residente permanente no se acoge a la normativa competente.

Samartino se encuentra hospitalizado en la clínica policial de La Paz por una hipertensión arterial que fue controlada, según un reporte médico. El Gobierno espera que se recupere y también el resultado del hábeas corpus que presentó para expulsarlo.

Sus compatriotas, como Reina Esquerra, dijeron que están preocupados por la situación, pero que no callarán sobre las violaciones que se cometen en Cuba. "Somos cubanos y debemos decir la verdad de lo que pasa allí, eso no nos callará nadie. Lo que no podemos hablar es de Bolivia ni de su gobierno".

Llegó en 2000 con once compatriotas

Amauris Samartino llegó a Bolivia el 24 de octubre de 2000 junto a 11 compatriotas huyendo del régimen cubano de Fidel Castro. Un reporte de El Deber de diciembre de 2001 señala que el grupo lo conformaban, además de Samartino, José Antonio Laguardia, Reina Esquerra, Jorge Salgado, Wilfredo Álvarez, Oneris Lázaro García, Carlos de los Santos Fresneda, Luis Valdez, Ernesto Velásquez, Plácido Hernández y el menor Rey del Franco.

Todos salieron de la isla en 1998 en una balsa buscando las playas de Florida (EEUU), pero fueron interceptados por un guardacostas estadounidense que los trasladó hasta Bahamas, donde estuvieron más de dos años. De ahí los llevaron a la base naval de Guantánamo, hasta que consiguieron que un tercer país, o sea Bolivia, los acepte como residentes permanentes.

La asistencia para el traslado la hizo la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Ya en el país, recibieron apoyo de la Oficina de Asistencia Social de la Iglesia.

Un acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y Bolivia de ese entonces permitió la llegada de los caribeños, que recibieron 1.425 dólares cada uno para iniciar su nueva vida, un apoyo que, según indicaban en esa época, no fue el acordado con los estadounidenses en Guantánamo.

MAS Invade iglesia en La Paz.

C. Peña/I. Ruiz/Agencias. 6-Dic-2006

http://www.eldeber.com.bo/2006/2006-12-06/vernota.php?id=540

Simpatizantes del MAS atacan a los huelguistas
Tensión. Gabriel Dabdoub y Juan Claudio Lechín fueron desalojados del templo de San Francisco y les quemaron los colchones. Se declararon en la clandestinidad y seguirán con la medida de protesta

Golpeados. Los huelguistas refugiados en la iglesia San Francisco indicaron que lograron desactivar una dinamita que fue lanzada por los manifestantes dentro del ambiente donde se encontraban.

Un grupo de simpatizantes del Movimiento Al Socialismo (MAS) desalojó violentamente ayer a las siete personas que estaban en huelga de hambre en uno de los ambientes de la iglesia San Francisco, en La Paz, entre los que se encontraban Gabriel Dabdoub, presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Santa Cruz (Cainco), el escritor Juan Claudio Lechín y el ex comandante de las Fuerzas Armadas Alvin Anaya. A pesar del hostigamiento, los huelguistas aseguraron que seguirán con la medida para exigir que la Asamblea Constituyente adopte como sistema de votación los dos tercios.
El ataque, que se produjo a las 15:00, fue repudiado por el Gobierno a través del viceministro de Coordinación de los Movimientos Sociales, Alfredo Rada. Sin embargo, no despejó la duda de si los ataques provenían de personas del MAS.
Mientras tanto, Dabdoub insistió en que seguirá en la lucha, aún cuando él y sus compañeros estuvieron a punto de ser agredidos físicamente. “Afortunadamente ninguno está herido por el ataque”, explicó el titular de la Cainco, en un contacto telefónico con EL DEBER. Relató que pasadas las 15:00, en la habitación que compartía con el escritor Juan Lechín y otros seis huelguistas, tiraron un cartucho de dinamita que no llegó a explotar porque, según él, consiguieron sacarle la mecha.
Algunos testigos señalaron que el grupo de manifestantes, entre ellos pobladores de El Alto y federaciones campesinas, llegó a las 15:25 a la calle Sagárnaga y tras gritar consignas a favor de la mayoría absoluta para la Asamblea Constituyente, destrozaron los vidrios y la puerta del salón de reuniones de la basílica menor. Irrumpieron violentamente en el interior del piquete de huelga.
Según los funcionarios de la iglesia San Francisco, los manifestantes destrozaron dos televisores, quemaron colchones y sustrajeron bolsas y otras pertenencias de los huelguistas, los cuales tuvieron que huir del salón. La turba los siguió y derribó una reja metálica en el interior del templo en su vano intento por alcanzarlos. Mientras esto pasaba, uno de los agresores fue detenido por la Policía en inmediaciones de la plaza San Francisco, portando dos cachorros de dinamita, y fue trasladado a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.
Por la mañana, la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, dijo que la Policía no iba a resguardar la seguridad de las personas que realizan una huelga de hambre en el templo porque esa medida de presión está deslegitimada por la presencia de Ángel Durán, ex dirigente del MST. Además, según ella, había otras prioridades.
Después de sufrir el ataque, el presidente de la Cainco criticó la actitud de la ministra, que ordenó el retiro de los efectivos que custodiaban el piquete de huelga y ‘facilitó’ el ingreso de la turba que, según Dabdoub, estaba alcoholizada.
“Lo que hizo la ministra deja ver que no es una autoridad de todos los bolivianos”, criticó Dabdoub y afirmó su voluntad de mantenerse en la medida de presión.
A su vez, Lechín respaldó la determinación de su compañero de ayuno voluntario y señaló: “Estamos con una cierta agitación tras siete días de huelga, pero nos encontramos bien, logramos huir de la turba que forzó la entrada lateral de la iglesia y nos estamos reorganizando para continuar con la extrema medida, incluso en la clandestinidad si el Gobierno no nos da las garantías establecidas en la Constitución Política del Estado”.
Jaime Navarro, secretario ejecutivo de UN, que encabeza otro de los piquetes de ayuno voluntario en La Paz, dijo que la bancada de su partido pedirá la renuncia de la Muñoz, que debe dejar el cargo por un acto de conciencia.
Asimismo, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) lamentó la intervención al piquete de huelga en San Francisco. El presidente de la organización, Roberto Mustafá, aseguró que esa actitud es contraria a las conversaciones que sostuvieron con el vicepresidente, Álvaro García Linera. Indicó que, a través de su institución, se ofreció como nexo para encontrar el diálogo y frenar la escalada de violencia que se vive en el país con más de 600 personas en huelga de hambre, entre ellos los prefectos de Santa Cruz, Rubén Costas; de Beni, Ernesto Suárez; de Pando, Leopoldo Fernández y de Tarija, Mario Cossío.
Por su parte, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, a través de su presidente Guillermo Vilela, exigió a Muñoz seguridad para todos los piquetes de huelguistas de hambre que se instalaron en todo el país pidiendo que se modifique el artículo 71 del reglamento interno de los asambleístas, donde se establece como sistema de votación para cambiar la Carta Magna la mayoría absoluta y no los dos tercios. Por su lado, el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, demandó a la Policía cumplir con su misión de resguardar la integridad física de los ciudadanos.
En Santa Cruz las críticas no se dejaron esperar, en especial entre los participantes de la huelga masiva que se instaló en el Palacio Prefectural.
El representante del cardenal, Monseñor Sergio Gualberti, dijo que no se puede aceptar lo ocurrido en San Francisco. “La Iglesia siempre ha acogido y refugiado a las personas perseguidas, y eso se respetaba. Ésta es una acción grave que no ayuda a la paz y crea más enfrentamientos entre los bolivianos”, expresó.
El prefecto Rubén Costas calificó el hecho como una intolerancia absoluta. “Es una falta de respeto, este Gobierno está yendo hacia un totalitarismo. Busca que nos enfrentemos, pero nosotros vamos a mantener la calma, y eso le pido a la población”, dijo.
Mientras tanto, el líder cívico Germán Antelo cuestionó el accionar de los masistas. “¿Ése es el Gobierno que queremos, que maneja los tres poderes del país, además de todas las fuerzas represivas? Esto es terriblemente desastrozo para el futuro del país, ¿dónde quedará la democracia?”, cuestionó.
El presidente de los empresarios cruceños, Branko Marinkovic, lamentó que el Gobierno le permita a sus militantes que actúen de esa manera. “Esperemos que recapaciten sobre cómo quieren conducir al país”, acotó.
La ministra fue irresponsable
Carlos Hugo Molina / Constitucionalista
Hay una tradición de asumir medidas de presión en el país, como las marchas y las huelgas de hambre, que fue respetada inclusive en los gobiernos de facto, que era el derecho a protestar. Sólo en casos extremos hubo reacción de los gobernantes totalitarios. Por ejemplo, la huelga de hambre que se realizó a finales del 1977, que permitió llegar a los procesos democráticos y los dictadores la respetaron. Uno de los hechos que se debe analizar es que el derecho a la vida debe ser respetado por el Gobierno y que las manifestaciones, marchas y huelgas necesitan el control del aparato público. Lo que hizo la ministra de Gobierno fue un acto de total irresponsabilidad. Otro hecho que se debe considerar es que sólo en los gobiernos de facto se produjo el ingreso en las iglesias. Estamos frente a una modalidad de un ejercicio político sindical por parte del Gobierno, que le está provocando dificultades. Esta clase del manejo del poder se caracteriza por llevar al extremo las situaciones para recién negociar. El Poder Ejecutivo está incurriendo en este error con un desgaste muy grande. Si no hay una definición clara de equilibrio, esto se puede desbordar de las manos del mismo Gobierno.

Mayoría... ¿criterio suficiente?

19-Nov-2006

http://www.eldeber.com.bo/2006/20061119/opinion_6.html

Estúpido de solemnidad resultaría aquél al que se le ocurriera pensar que un 54% electoral, indiscutido y contundente, no es base suficiente de legitimidad para gobernar. La mayoría parlamentaria y la de la Constituyente tampoco son datos discutibles. Pero, a partir de ello, el Gobierno de Evo Morales asume, con una simplicidad que da miedo, que esa mayoría es una credencial de sometimiento de todos los demás que no forman parte de ella y que se resume en el enunciado –hablando en cristiano o en originario– “como nosotros somos más, los demás se joden”.
En las democracias maduras y modernas, el criterio mayoritario es una de las fuentes de legitimidad, ciertamente, pero esa mayoría se canaliza a través de instancias profundamente institucionalizadas que tienen como obligación, entre otras, la de garantizar la participación eficaz de las minorías, ¡lo que no es un detalle menor!
Paradójicamente, es la participación de la minoría la que otorga credencial de democracia.
Y no es tan suficiente el solo criterio mayoritario, que se puede exhibir y con profunda vergüenza histórica el hecho de que prácticamente todos los regímenes fascistas –aun en sus versiones más aberrantes– han contado con el apoyo de confortables y aplastantes mayorías, por no mencionar a delirantes mayorías. ¿A algún ingenuo se le ocurrirá pensar que Mussolini, Franco o Hitler eran impopulares?
Peligrosamente, y en un terreno por el que se puede resbalar con enorme facilidad hacia el despeñadero del autoritarismo, el Gobierno de Evo Morales ha desarrollado una política indisimulable de copamiento de la totalidad del poder. La ilusión ‘chavista’ de una Constituyente que le diera la posibilidad de arrasar y generar un nuevo orden jurídico, se frustró por la votación considerablemente menor que la que esperaba. ¿No mencionó acaso una victoria con el 80% de los votos?
Ni la Constituyente ha resultado el instrumento que en unas horas iba a aprobar las órdenes telefónicas del Palacio, ni el Congreso se ha resignado a desaparecer. Las ‘negociaciones’ en la primera resultaron comedias dilatorias y las amenazas al segundo se canalizan por la presión de las famosas marchas: “¡O aprueban lo que queremos, o cerramos el Congreso!”. Y por si hubiera alguna duda de la profunda tentación autoritaria del oficialismo, no faltó el comedido que redactó el decreto para que el Presidente lo apruebe sonriente, ¡creando la instancia parlamentaria de censura a los prefectos! Y ellos, los prefectos, ¿no fueron elegidos por mayoría?
Cierto, y afortunadamente, la legitimidad electoral surgida de esas reglas del juego que hicieron a Evo Presidente, es la misma legitimidad que, paradójicamente, se constituye en el chaleco de fuerza que le impide al Gobierno romper las amarras que detesta.
¡Claro que el Gobierno sería feliz sin Congreso, sin opositores en la Constituyente, sin prefectos celosos de sus autonomías, sin Corte Suprema ni Tribunal Constitucional que puedan invalidar resoluciones anticipatorias de una Constitución todavía inexistente! Y no tengo la menor de las dudas de las rabiosas ganas que más de un periodista de los entornos palaciegos tiene de convertirse en director u orientador de posibles ‘cadenas nacionales’ sin posibilidad de contestación y menos de opinión.
Muchos, muchísimos del entorno gubernamental, se deleitan con las tentaciones autoritarias, justificándolas con el llamado a las mayorías. No se deje tentar, señor Presidente: ¡las tentaciones más seductoras, suelen ser, históricamente, las más peligrosas!

Los locos también matan.

http://www.lostiempos.com/noticias/19-10-06/19_10_06_pv1.php

Por:CARLOS ALBERTO MONTANER. 19-Oct-2006

Hugo Chávez construirá 20 bases militares en Bolivia. Las bases estarán situadas en las cinco fronteras de que dispone el país: Chile, Perú, Paraguay, Argentina y Brasil. Esas instalaciones quedarán bajo el control de militares venezolanos y cubanos en complicidad con los soldados bolivianos. Seguramente los cubanos tendrán pasaporte e identidad de Venezuela. No es fácil distinguirlos. Son parecidos hasta en las virtudes y defectos. El costo de los nuevos armamentos venezolanos ascenderá a treinta mil millones de dólares. Venezuela se ha convertido en el primer comprador internacional de armas y equipos militares.
El plan recoge un viejo sueño y una antigua concepción estratégica de Fidel Castro y Che Guevara: convertir a Bolivia, situada en el corazón de América Latina, en el bastión subversivo de Sudamérica. Esa convicción le costó la vida al Che en 1967. Es un país desde el que se puede desestabilizar toda la región andina alentando los conflictos étnicos. Es un país --pronto con bases adecuadas-- desde el que podrán operar los nuevos aviones de combate adquiridos por Chávez en Rusia. Supongo que los chilenos, primer blanco en la mirilla del coronel venezolano dispuesto a ""bañarse en el mar boliviano"", habrán tomado nota del enorme peligro que a medio plazo se cierne sobre ellos.
Chávez, de acuerdo con Evo Morales, se propone seducir y reclutar a los bolivianos para su aventura revolucionaria mediante un gigantesco plan asistencialista que incluye tratamientos médicos, alfabetización y abundante comida. Está seguro de que esa ayuda masiva demolerá cualquier suspicacia nacionalista. Ya es una figura muy apreciada por las masas bolivianas y lo será más aún en el futuro. Bolivia es el país más pobre del continente. Varios cientos de millones de dólares convenientemente repartidos --calcula Chávez-- pueden lograr el milagro de desatar la adhesión entusiasta de los más necesitados y la complicidad de los grupos radicales a la causa de la conquista redentora de América Latina para el socialismo del siglo XXI.
Lo que estamos contemplando es la consecuencia de una cierta visión delirante de la historia y de la realidad política planetaria. Hace meses, en diciembre pasado, lo explicó en Caracas el canciller cubano Felipe Pérez Roque y el mundo cometió la imbecilidad de no prestarle atención. Fidel Castro y Hugo Chávez, que son dos personajes absolutamente mesiánicos, sin vestigios de prudencia ni sentido del límite, llegaron a la conclusión de que el marxismo había revivido tras la debacle que hace quince años puso fin a la URSS y a sus satélites europeos. De donde derivaban la sagrada misión que ambos asumían con la responsabilidad y el entusiasmo de los cruzados: Caracas y La Habana llevarían sobre sus hombros la tarea de redimir a la humanidad cobardemente abandonada por Moscú.
Ese es el espeluznante cuadro que tenemos ante nuestros ojos: Caracas-La Habana, y ahora La Paz, son el nuevo Moscú, madre y padre del socialismo mundial. Y la tarea que se han asignado comienza por la conquista revolucionaria de Sudamérica y la instalación en todas estas naciones de gobiernos afines que colaboren en la batalla final contra ""el imperialismo"". ¿Cuál es esa batalla? Obviamente, poner de rodillas a Estados Unidos y a sus despreciables acólitos europeos. Terminar para siempre con la explotación inicua del tercer mundo mediante la creación de una grandiosa civilización colectivista e igualitaria que reinará eternamente para gloria de la humanidad.
Sería un inmenso error descartar este proyecto de conquista sólo porque se trata de la descabellada locura de unos personajes que no tomaron Prozac a tiempo. El Tercer Reich de los nazis no era menos loco o absurdo y le costó al planeta cuarenta millones de muertos y el monstruoso Holocausto. Cuba es una empobrecida isla del tercer mundo, hambreada y sin esperanzas, lo que no le impidió a su gobierno participar en exitosos golpes de Estado en Madagascar y en Yemen, o que sus tropas pelearan durante quince años en sangrientas guerras africanas, tanto en Angola como en Etiopía.
Chávez, con los petrodólares y el auxilio y la dirección de los cubanos, expertos y fogueados, está construyendo el mayor ejército de habla hispana: un millón doscientos mil hombres que tendrán a su disposición la más destructiva fuerza aérea de toda Sudamérica. Cuando ese aparato esté engrasado no vacilará en utilizarlo, como sucedió con las fuerzas armadas cubanas. Una vez que el órgano esté disponible, inevitablemente se pondrá en funcionamiento. No importa que Chávez esté loco. Los locos también matan.

Morales según el Decálogo de Krauze.

11-Oct-2006. El Deber

http://www.eldeber.com.bo/2006/20061011/opinion_6.html

Con el título de Decálogo del populismo, el escritor mexicano Enrique Krauze ofrece un análisis que permite distinguir claramente el populismo del capitalismo y el socialismo moderados. El decálogo podría reducirse a dos ‘mandamientos’ principales. En lo político, la exaltación de un caudillo a quien sus partidarios consideran providencial. El rasgo político central del populismo es el personalismo. En lo económico, el populismo se caracteriza por prometer metas irrealizables. Si bien exalta emocionalmente las esperanzas populares, el populismo fracasa invariablemente en el largo plazo económico por falta de realismo.
Según Krauze, tanto la extrema izquierda como la extrema derecha pueden reivindicar para sí la paternidad del populismo, todas al conjuro de la palabra mágica: ‘pueblo’. Los extremos se tocan, son cara y cruz de un mismo fenómeno político cuya caracterización, por tanto, no debe intentarse por la vía de su contenido ideológico, sino de su funcionamiento. Krauze propone algunos rasgos específicos que nos permiten reconocer al populismo.
El populismo exalta al líder carismático. No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo. El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella. La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, ‘alumbra el camino’, y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios.
El populismo fabrica la verdad. Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino ‘Vox populi, Vox dei’. Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno ‘popular’ interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresión. Confunden la crítica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla.
El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado que puede utilizar para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, sin tomar en cuenta los costos. El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. El populista reparte directamente la riqueza, pero no lo hace gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia.
El populista alienta el odio de clases. Los populistas hostigan a ‘los ricos’ (a quienes acusan a menudo de ser ‘antinacionales’), pero atraen a los ‘empresarios patrióticos’ que apoyan al régimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor. El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales. El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza pública es un teatro donde aparece ‘Su Majestad el Pueblo’ para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra ‘los malos’ de dentro y fuera. El populismo fustiga por sistema al ‘enemigo exterior’. Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista requiere desviar la atención interna hacia el adversario de fuera.
El populismo desprecia el orden legal. El populismo mina, domina y, en último término, domestica o cancela las instituciones de la democracia liberal. El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la ‘voluntad popular’. El populismo, finalmente, no termina por ser plenamente dictatorial ni totalitario; por eso alimenta sin cesar la engañosa ilusión de un futuro mejor, enmascara los desastres que provoca, posterga el examen objetivo de sus actos, doblega la crítica, adultera la verdad, adormece, corrompe y degrada el espíritu público. Según el Decálogo de Krauze, el populismo es Evo Morales y su Gobierno.

Terrorismo de Estado.

Terrorismo de Estado.

Norma Barón Lijerón. 10-oct-2006

http://www.eldeber.com.bo/2006/20061010/opinion_2.html

Se está frente a terrorismo de Estado cuando el poder es utilizado para atacar a la propia población. Las armas del Estado son dirigidas para matar a los ciudadanos, a quienes normalmente se debería cuidar. Este ataque está presidido por una ‘identificación del enemigo interior’. Por eso, el Ejecutivo y los ‘evistas’ se diferencian del resto de la sociedad. “Yo soy éste y los otros son diferentes”. El fenómeno se da en alguien que existe por esta diferencia. Evo no existiría si se considerara igual a todos los bolivianos. Sería uno del montón e invendible para el marketing político. El comportamiento de estos regímenes es estudiado por las ciencias políticas en el África negra, donde hay gobiernos asesinos en potencia. Las armas se dirigen contra sus ciudadanos cuando un caudillo se ha revestido de todas las virtudes y recubre al resto del país con las maldades del infierno. Este proceso de deshumanización del enemigo es frecuente en caudillos surgidos en una sociedad que no supo identificar ni curar los traumas sociales. Los analistas tienden a pensar que, en estos casos, la venganza individual es la motivación principal. La sociedad es atacada, aunque históricamente no coincida con el motivo que traumatizó al caudillo: todo blanco o mestizo se convierte en conquistador. Nace la necesidad de polarizar a indios contra blancos, oriente contra occidente, pobre contra rico. El Presidente no sólo tiene como objetivo diferenciarse del resto de los ciudadanos, sino que para perpetuarse en el poder debe transformar los poderes constituidos. La violencia debe permanecer en las leyes y a los campesinos convertirlos en asesinos. El sistema totalitario y autocrático, polígamo e incestuoso de los incas se vuelve idílico para negar la democracia. Se revaloriza el sistema comunitario de subsistencia para empobrecer a todo un país. Para lograr el objetivo de reducir bajo un poder absoluto a todos los ciudadanos se trazan el Plan A, que es lograr los cambios en la Constituyente. Allí el Presidente ordena como si los ‘evistas’ fueran sus empleados y no los elegidos por el pueblo. Se moviliza a los sindicatos para intimidar. Con el Plan B se arma a los campesinos y a otros grupos paramilitares. Álvaro García Linera, vicepresidente de la República, llama a la lucha armada y a matar. Declaraciones por las que por la falta de preparación de los políticos no fue llevado a los tribunales y denunciado a escala internacional. En el Plan B se prevé que los militares participen junto a los campesinos (ver la reforma militar) en la ayuda militar y los convenios firmados para darle tres bases militares a Venezuela.
Lo que vive Bolivia llevó a Argentina a predecir una guerra civil, y curiosamente ésta no hace esfuerzos para pacificar. El adelanto de la catástrofe es táctica de intimación, para que por el miedo se acepte la Asamblea originaria y Evo pueda transformar el país a su imagen y semejanza. Democracia frente a totalitarismo.

El gobierno se parece al que impuso Hitler

El padre Alfredo pide al Presidente de la República a creer en Dios y en la Iglesia Católica, dice que fue amenazado por los masistas. 18 oct 2006


http://www.el-nuevodia.com/versiones/20061018_006892/nota_247_345768.htm

“No tengo miedo a expresar mis pensamientos” dice el Padre de la Aldea, Alfredo Spiessberger, de nacionalidad alemana, con más de 40 años en Bolivia, cuando se le pregunta sobre las amenazas de muerte que denunció haber recibido.
A punto de cumplir 68 años y rodeado de los niños que cuida, llama a la reflexión a los gobernantes de Bolivia para evitar confrontación entre bolivianos y descartar cualquier acto de discriminación social.
¿Es cierto que usted ha recibido amenazas?
A unas hermanas que trabajan en el Plan Tres Mil se le acercaron unos jóvenes, medio agresivos y les dijeron que la primera persona que iban a liquidar era al Padre Alfredo, ellas se asustaron y me comunicaron. Pero no me llama la atención que quieran derramar mi sangre, porque desde hace 30 años, he dado sangre para los enfermos, cada año. Ahora pienso que para los años que vivo en Bolivia, es muy poco lo que he dado.
¿Cuáles serían los motivos para esas amenazas?
Cuando llegó Evo como presidente por primera vez a Santa Cruz, al Plan Tres Mil, me pusieron al lado de Él y yo pensaba que por algo estoy aquí y entonces dije. "Señor Presidente, si usted acepta a Jesús va a triunfar, sino va a fracasar", y él (Evo) me miró y dijo gracias, creo que esa es la razón.
Mi afán es rezar por él (Evo), sabemos que es muy manipulado de poderes interesados en Bolivia, quizás no tanto en Evo. No siento temor de hablar, tengo fortaleza pedir por Evo y sus colaboradores para que les llegue la luz. Cuando empezó a expresarse en contra la Iglesia Católica, de Cristo, entonces digo que Evo está pisando palitos muy peligrosos.
¿Quienes están interesados en Bolivia?
Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, aunque Castro está en lo último, su hermano. Yo manifesté mi preocupación al Presidente, al pueblo boliviano, siempre haciéndole recuerdo de la breve entrevista con él "si acepta a Jesús triunfa, sino fracasa". Traté de transmitir eso y motivar a la gente para que rece, porque la oración es el poder del mundo, es generador de luz y energía.
¿Cómo ve los cambios que se están dando en el país?
No sólo yo, sino todo el pueblo ve un régimen como el que ha tenido Europa, el mundo comunista con el gobierno de Hitler, donde la persona común no tenía voz, ni voto, tenía que cuidarse mucho, porque estaba controlado y quizás pronto eliminado.
¿Bolivia está viviendo tiempos difíciles?
Estamos viviendo como Venezuela, donde hay mucho control o como en Cuba. Hay rechazo a Dios, a Cristo, a la Virgen María y a la Iglesia, pero deben saber que sin Dios, no hay un cambio y todo terminará mal en Bolivia. Los gobernantes tienen que escuchar al pueblo, no discriminar y dejar la soberbia.

¿Razas o clases sociales?

Editorial El Deber 16 oct 06

http://www.eldeber.com.bo/2006/20061016/editorial.html

Más que de razas o etnias, en Bolivia tendríamos que hablar de clases sociales. Así lo manda, en forma incuestionable, cualquier repaso de la actual demografía en Bolivia que tome en cuenta ambos parámetros. Los aimaras, quechuas y tupi-guaraníes podrán ser ‘indígenas’ para antropólogos de ciertas ‘ONG’ u ‘originarios’, así como para ultranativistas nostálgicos del Collasuyo, pero para el sociólogo serio son otra cosa. ¿Qué? Pues, campesinos. Es la definición compatible con la ruralidad inherente no sólo a su existencia, sino a sus medios de vida (agricultura primaria). Pertenecen a la clase asalariada u obrera los mestizos, aimaras y quechuas sujetos a relaciones obrero-patronales en la troncal La Paz-El Alto-Cochabamba-Santa Cruz. Son de clase media baja cuantos ‘indígenas’ u ‘originarios’ migraron del campo a la ciudad a recalar en la economía informal (artesanal, ferial, etc.) y convertirse, en cierto porcentaje, en ‘microempresarios’ y, los más, en “trabajadores por cuenta propia”. Estos ex ‘indígenas’ comparten tan abigarrado espacio con mestizos o ‘cholos’, así como con blancoides que también se dedican a lo mismo. En la clase media a secas encontramos también aimaras y quechuas de segunda y tercera generación repartidos en actividades profesionales y el empleo público o privado, junto a mestizos y blancoides. Por cierto que no brillan por su ausencia los rostros y apellidos de originarios e indígenas en los estratos superiores, aunque son criollos y mestizos quienes constituyen la mayoría que en este nivel se dedica a la industria, comercio y la actividad empresarial.
En síntesis, desde el punto de vista de la pertenencia racial, en los sectores de la estructura social del país tenemos de todo. Tanto que ésta se semeja más a puchero que a sopa única. Entre nosotros, igual que en cualquier país del mundo, el ‘status’ social no se halla en la piel, los ojos o el pelo, sino en la billetera. Es decir, en lo que se tiene y en lo que se hace dentro de la colectividad.
Obviamente que en las zonas rurales, particularmente del altiplano y los valles, sigue vigente aun la coincidencia entre pertenencia étnica y pertenencia social, pero a decreciente escala, a causa de la imparable migración campo-ciudad. Algo no muy representativo, por cierto, demográficamente hablando, si se toma en cuenta que casi el 70% de la población boliviana, actualmente, vive ya en las ciudades. Es urbana. La citada coincidencia no invalida el calificativo de ‘campesino’ para el habitante rural, que es el que realmente corresponde a quien los ultranativistas siguen clasificando de ‘indígena’ u ‘originario’. Pertenencia social transitoria, por lo demás, la misma. Más temprano que tarde, el titular de ella, al llegar a la ciudad, la cambia por cualquier otra, siempre y cuando, naturalmente, la economía personal o familiar le garantice el respectivo ‘status’.
A donde vamos es a señalar la necesidad de que en Bolivia nominemos y tratemos a nuestros compatriotas de origen aimara, quechua o tupí-guaraní como lo que realmente son y no como los ideologizados de siempre quieren que se les trate para beneficio político propio.
Y no sólo eso, sino también beneficiarlos con programas de gobierno que garanticen la inclusión social de los que todavía quedan en el agro y mejoren las oportunidades laborales y niveles productivos de los que ya viven en las ciudades.